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La diversidad de paisajes que ofrece la comarca de Arévalo nos permite realizar distintos itinerarios de naturaleza. Hemos seleccionado seis de ellos, en los que podremos disfrutar de la observación de numerosas aves. Los de Casco urbano y Ribera pueden realizarse a pie, mientras que los de Pinar y Llanura cerealista exigen bicicleta o coche.
Casco urbano. Desde el Centro de Interpretación de la Naturaleza nos dirigimos por la plaza del Arrabal hacia el parque Gómez Pamo. Durante este trayecto podremos contemplar los nidos de Cigüeña Blanca de las iglesias de Santo Domingo y El Salvador y sorprender a algún Colirrojo Tizón, además de a los omnipresentes gorriones comunes. Ya en el parque, observamos especies como la Tórtola Turca o el Mirlo Común, sumadas a verderones y verdecillos.
Continuando el recorrido por la avenida Emilio Romero avistamos la colonia de Avión Común instalada en una cornisa del Hotel Fray Juan Gil. De vuelta al Centro de Interpretación, es recomendable detenerse para admirar la vista del río Adaja desde la Cuesta de Foronda. Otros lugares de interés ornitológico en Arévalo son la plaza del Arrabal, donde su ubica un dormidero invernal de Lavandera Blanca, o la Plaza de la Villa durante junio y julio, cuando se registran grandes concentraciones de vencejos.
Ribera. Desde el Centro de Interpretación nos dirigimos hasta la zona de baño de La Isla, a orillas del río Adaja, tomando las calles Cuestas de Foronda o del Molino Viejo. Caminando por la orilla del río, a derecha o izquierda, encontramos oropéndolas y ruiseñores en las choperas y alamedas. En los espinos se posan la Curruca Capirotada, los chochines y los mosquiteros. Junto al río podemos escuchar el repetido canto del Ruiseñor Bastardo. En la orilla contraria se avistan abejarucos, aviones zapadores y gorriones chillones, que instalan sus nidos en los taludes del río.
Otro paseo ribereño sale de la plaza del Arrabal y baja por la calle de Figones hasta el puente románico de los Barros. Cruzamos el río Arevalillo por este puente y seguimos corriente abajo, hasta el puente de Medina y la ermita de la Caminata. Atravesamos este puente y vamos hacia el Castillo por la avenida del mismo nombre. Desde allí podremos disfrutar de excelentes vistas de las riberas del Adaja y el Arevalillo.
Pinar. Desde donde termina el carril bici, en la confluencia de las cañadas reales leonesa y burgalesa, tomamos dirección a Ávila. En el camino podremos observar milanos negros, en busca de alimento sobre la carretera, y zorzales charlos, desplazándose por el pinar. Cualquiera de los caminos que arrancan por la izquierda nos lleva al río Adaja. Durante el trayecto avistaremos rabilargos, totovías, verdecillos y algún Pico Picapinos, además de cernícalos y alcotanes. Ya en el río, tomamos el camino paralelo con dirección a Arévalo.
Otro recorrido por los pinares, de mayor duración, es el que se inicia en la carretera AV-802, dirección Ávila. A unos nueve kilómetros de Arévalo, unos metros antes del desvío a Nava de Arévalo, sale un camino asfaltado a la izquierda que lleva al Área Recreativa Río Adaja, comúnmente conocida como Los Merenderos. Se trata esta de una zona ideal para observar aves forestales como aguilillas calzadas, cornejas negras y palomas torcaces. También se pueden escuchar petirrojos y mirlos comunes y avistar, con un poco de suerte, a algún Halcón Peregrino.
Llanura cerealista. Desde Arévalo, saliendo por la carretera 605 en dirección a Madrigal de las Altas Torres, alcanzaremos las tierras cerealistas del triángulo formado por Moraleja de Matacabras, San Esteban de Zapardiel y Castellanos de Zapardiel. La ruta pasa por Aldeaseca y Villanueva del Aceral, donde podemos hacer una parada para observar a los cernícalos primillas y las cigüeñas blancas que anidan en su iglesia. En el trayecto podemos avistar busardos ratoneros, palomas torcaces y cernícalos vulgares. Estas dos últimas aves, junto con rapaces nocturnas como el Búho Chico, habitan en los pinares isla que jalonan la llanura.
Una vez en Madrigal de las Altas Torres, tomamos el desvío a Moraleja de Matacabras, donde también anidan los primillas, y luego el camino que lleva hacia San Esteban de Zapardiel, desviándonos a la derecha en el primer cruce de caminos para seguir el que lleva a Castellanos de Zapardiel. Durante el recorrido podremos observar cernícalos vulgares, perdices rojas y algunas liebres. De este camino parte una senda a la derecha, que se adentra en Valhondo, típica zona de secano poblada por avutardas, sisones, aguiluchos cenizos y calandrias, que llenan la zona con sus hermosos trinos. El siguiente desvío a la derecha nos lleva de vuelta a Moraleja de Matacabras.
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